Obras completas Tomo II

Del libro Todo el amor en la piel

Contradicciones

Yo paseo mi tristeza
como una reina destronada.

Mis pérdidas y mis ausencias,
como una desaforada lágrima inacabable.

Pero también,
extraigo de mis jardines interiores,
el urgente reclamo de la sangre,
la alucinante presencia de lo verde,
osadas perspectivas,
los pálidos perfumes otoñales.

Cuando ocurren estas contradicciones,
crezco.
Me duelen la memoria y los asombros.

Cargo la vieja herida del pasado
y el ardiente reclamo del futuro.

Entonces,
sucumbo en la arrogante belleza de la vida,
en su enhiesta pasión.
en el mandato fugaz de la alegría,
en el bárbaro hallazgo de los cuerpos.

Un va de la luz hacia la sombra.
Al claro oscuro de las estaciones.

Para volver al coro de los hombres
que ríen, que trabajan, que copulan
entre guerrillas de pasión y muerte.

Hablamos de noches junto al fuego.
De mañanas saladas junto al mar.
De mis pies y tus pies junto a la arena.
Del viento azul, de las oscuras rocas,
de ciertos caracoles del misterio.
De Isla Negra y de los peces rojos.

Hablábamos de infancias infinitas.
De la miel en la copa de la vida,
de la niña que fui,
de la pequeña niña,
que siempre estaba como casi triste.

Y mientras esto tan simple sucedía
se agolpaba el terror a la distancias.
Entre el miedo a la pérdida posible
y el nunca más arder entre tus brazos.
Porque no pude imaginar el mundo,
sin que estuvieras tú, a mi costado.