Las trampas del tiempo

“El alma, es para mí, como un barco de vela del cual yo soy el timonel y marcho y lo hago marchar hacia los lindes del recuerdo, hacia la pajarería de los sueños, hacia la lágrima de las ausencias, hacia la novedad sorprendente de los paisajes.
A veces, mi alma me exige que penetre en el extraño mercado donde lo obscuro y lo brillante se enlazan como dos enamorados.
Otras, me empuja hacia una calleja solitaria por donde un hombre pasa y una criatura llora, no se sabe porqué.
Mi alma es vagabunda, entrometida, nostalgiosa y apasionada.
Difícil entenderse con ella, muy difícil.
Pero no la cambiaría por ninguna otra.
¡Qué va!
Por eso yo la amo, la cuido, la mimo, la guardo y la regalo, y cuando la regalo, y cuando la regalo me vuelve embellecida y multiplicada.