Ideario y Presencia de Herminia Brumana

“Ella sabe, anticipadamente, que el hombre es la medida de todas las cosas. Y reafirma su fe en ese hombre. es decir, en la parte más noble del hombre. En su levadura anímica. En la cosa inefable que no se mide. Ni se pesa. Ni se ubica siquiera en parte alguna. Pero que está allí. Guardadora de estrellas, para decirle que no sólo es carne cansada. Sufrida. Voluptuosa. Sino también dación. Interrogante. Búsqueda. Guardadora de estrellas que están allí, para que el hombre piense y se salve. Ame y se justifique. Cante y se transfigure”.
[...] “Por eso, no hay en toda su labor un renglón superfluo. Por eso también, acepta toda la responsabilidad de su destino. Como mujer y como intelectual. De ahí, incluso, que todas sus páginas sean una gran sinceridad hablando. Y de esas auténtica calidad humana que le asiste, proviene que no la hayan deslumbrado las luces de Buenos Aires. Ni la vanidad del cenáculo. Ni la aureola de los premios”.