Su Casa

La casa esta allí.
Tiene una severa majestad que le viene no sé si de las columnas altas y redondas.
Del rejerío colonial y opulento.
De los patios por donde ríe y crece la mañana o se acurruca la noche.
Cuando se la mira desde determinados ángulos, parece un barco.
Aferrado a la tierra.
Y otras, un inmenso pañuelo de bienvenida.
¡Qué lunas no han descendido hasta el límite preciso y precioso de su arquitectura!
¡Qué ramalazos de viento!
¡Qué concierto de agua!
Por aquí anduvo el padre.
Un gigantón dulce, manso y sereno.
Por aquí anduvo el abuelo de los ojos celestes.
Aquí resonó su parlar italiano.
Sus manos laboriosas amaron la herramienta
El madrugón.
El olor salvaje del cuero.
El grueso delantal azul.
La armonía del canto.
La humilde sopa cotidiana.
El vaso cordial del vino tinto.
El sillón de las siestas de enero.

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